Nuestra Historia

Privilegio del Vino

Documento firmado en Granada por Carlos V el 20 de julio de 1526, lo que prueba que recibió a los regidores alcalaínos y atendió sus súplicas, y que se conoce con el nombre de Privilegio del Vino.

El Privilegio del Vino es un cuaderno de nueve hojas de pergamino, ricamente miniado en su primera hoja y en algunas letras mayúsculas de las restantes.

Una orla de grutescos encuadra el texto de la primera hoja que, en su inicio, lleva dentro de la letra D, de don Carlos, con que comienza, el escudo imperial con el aguila bicéfala. Y abajo, en el centro de la orla inferior, el escudo de Alcalá, con la particularidad de que aparece partido, llevando al lado diestro las armas de la ciudad y, en el izquierdo, una vista meridional de la Alcalá de la época, es decir los barrios de la Mota y Santo Domingo.

Una guarda, en pergamino, tiene la siguiente inscripción escrita posteriormente a modo de título:

«Privilegio concedido por la reina doña Juana y don Carlos V, su hijo, para que se pueda entrar a vender vino desta ziudad en la de Granada, y en ella no entre otro alguno en los meses de octubre, noviembre y diciembre. Y fue ejecutariado y confirmado por distintas veces por los dichos señores reies. Y la ultima por ejecutoria en la Real Chancillería de Granada a 20 de julio de 1526»

De mayo, junio y julio, a petición de los vecinos de Alcalá, los cuales alegaron que los meses de octubre, noviembre y diciembre «no son en tiempo en que se pueda aprovechar». Fernando lo había concedido en una carta que podemos considerar el verdadero Privilegio del Vino, firmada por el rey el 20 de diciembre de 1515, en Plasencia, y que posteriormente fue confirmada en repetidas ocasiones por doña Juana y su hijo. Todas ellas insertas en el cuaderno, tras el preámbulo del documento solemne de confirmación, de 20 de julio de 1526. Preámbulo en el que aparece Carlos delante de su madre, encabezando la titulación, por ser ya emperador.

A partir de la conquista y mediante la repoblación cristiana, la vid volvió a desempeñar un papel importante entre los cultivos de la zona, potenciado por las necesidades comerciales de mercados tan importantes como Sevilla o Granada. La repoblación de la segunda mitad del S.XIII y, principalmente, en el S.XIV, dio un gran impulso a la expansión y desarrollo de la viticultura en el territorio, produciendo vino y uva de mesa.

Alcalá al Real, por tanto, se puede considerar como un importante centro productor y comercializador de vinos, conocidos por su calidad y cantidad que llegaron a constituir para la ciudad y su comarca la base de su agricultura y su comercio. Los privilegios otorgados por el rey a la ciudad y sus habitantes tuvieron como objetivo incentivar el poblamiento de la zona, al tiempo que propiciar que el vecindario protegiese el cultivo del vino, el más generalizado en esos momentos.

A medida que los granadinos fueron ampliando sus cultivos de viñas y los de Alcalá intensificando sus ventas en Granada, las autoridades de ésta se defendían de la agresividad comercial de sus vecinos elaborando unas ordenanzas con el objetivo de frenar su dinamismo. Gracias al desencadenamiento de este proceso se pueden conocer algunos datos relativos a la comercialización y transporte del vino alcalaíno: arrieros de la propia ciudad llevaban vino de la propia cosecha, bien adquirido de otros vecinos de la misma ciudad en bestias y cueros a Granada para venderlo. La corona llegaba a admitir la costumbre que los alcalaínos disfrutaban de vender sus vinos, sin restricciones de lugares.

La importancia del cultivo se manifiesta en todas las disposiciones contenidas en las ordenanzas municipales del siglo XVI. En ellas se encuentras referencias tanto a los oficiales públicos encargados del cuidado de las cosechas cuando estaban en los campos, como la preocupación por impedir los daños que pudieran hacer los animales, los enfrentamientos entre ganaderos y dueños de las viñas por el aprovechamiento de las hierbas que crecían entre las hierbas e, incluso, los hurtos de uvas que eran castigados con gran severidad.