Historía

En la comarca Sierra Sur de Jaén, el vino ha sido un producto tradicional. Existen referencias históricas de producción de uva desde la época de dominación árabe. Es a partir de la conquista cristiana, cuando se incrementa la producción, el consumo y el comercio de vinos, fruto de unos años de paz que lograron asentar gran cantidad de viñedos en la comarca.

Según se recoge en el libro "Alcalá la Real, historia de una ciudad fronteriza y abacial", las primeras plantaciones se inician junto a los cerros cercanos a la fortaleza de la Mota; posteriormente, se concentran en las zonas de Rosalejo, Monterrey, Acamuña, Pasada Baena, Fuente La Lancha, Prado Gordo, La Mata, Boca Charilla, Molino La Piedra, Fuente Granada y Loberones, La Ladera, Valcargado y Castillo de Locubín.

No obstante, la exportación vitivinícola se remonta a fechas anteriores, tal y como lo demuestran dando noticias de la producción agrícola y de su expansión, los estudios del profesor Rodríguez Molina. (Rodriguez Molina, José: "El vino en Alcalá la Real. Siglos XV y XVI").

Los libros de capellanía del siglo XVI, describen una economía en la que el viñedo ocupa un lugar importante. En cambio, el cultivo del olivar tiene apenas incidencia y se concentra en las zonas cercanas al Castillo de Locubín.

El comercio del vino en la comarca era muy importante. Dentro del mercado exterior destacaba Granada, gracias al privilegio otorgado en siglos anteriores por Carlos V en 1526 y que confirma la existencia de privilegios anteriores para que en Granada pudiera venderse el vino de Alcalá la Real.

Los caldos se vendían también en Jaén y en otros pueblos de la provincia granadina. Un registro de venta de vino de principios del siglo XVII, correspondiente a los años comprendidos entre 1609 y 1616, aporta una valiosa información sobre el comercio del vino, recogiéndose que se elevaban a 500.000 los litros el vino vendidos por taberneros, particulares, comerciantes y arrieros.

En las ordenanzas de 1760, se recapitularon todas las actividades y su normativa, la cual ha pervivido hasta hoy.

Existían diversas clases de vino, destacando el tinto, el añejo, el torrontés y el trasañejo. No faltó, como es lógico, la venta de vinagres, usados tanto en condimentos como en conservas.

No sólo destaca el importante volumen de vino producido y comercializado en la época, sino también su calidad, ya que era adquirido por personajes tan relevantes como algunos miembros de la Chancillería de Granada, el Obispo de Málaga y, el mismo rey Felipe III. También los consumen muchos conventos de Granada, Baeza, Úbeda, Noalejo e Íllora.

Los mesoneros constituían uno de los grupos más importantes en cuanto al control de la vida comercial en la época. Los cosecheros envasaban en tinajas y "candiotas" en las bodegas situadas bien en sus casas, bien en casas de otras familias. En un registro de casas del año 1615, alcanzan la cifra de 169 aquellas con almacenamiento de vino, mosto, vinagre y aceite, lo que da una idea de lo arraigada que estaba la producción de vino entre la población.

En torno a los años treinta del siglo XVII, se produjo una auténtica revuelta en la comarca a consecuencia de la introducción de vinos foráneos. Al mismo tiempo, se sufren las consecuencias del cierre, o al menos restricción, de las puertas del mercado granadino, como consecuencia de la aparición en el mercado granadino de vinos de producción local que desplazan a los traídos de fuera.

A finales de siglo XVII, tras una profunda crisis, se produce el abandono casi total de las viñas. Ya a mediados del XVII, en 1644, el vino vendido se había reducido a cantidades insignificantes. Un siglo después, quedó reflejada esta tendencia a la baja en un certificado del 1738 del Escribano del Ayuntamiento de Alcalá la Real, donde manifiesta que el medidor de vinos sólo ha controlado 223 arrobas, cifra irrisoria comparada con las cantidades importantes que se habían manejado en siglos anteriores, quedando la mayor parte para el consumo interno (A.M.A.R. Referencias en el libro de cuentas del certificado de venta de vino, vinagre, mosto y aceite en el 1738).

A finales del siglo XVII hay síntomas de envejecimiento de los viñedos y se produce el arranque clandestino de viñas por parte de los propios trabajadores; tanto es así, que la ciudad obliga a su Corregidor a perseguir dicho delito, (AMAR. Acta del Cabildo del 31 del XI de 1779). Esto no era más que la constatación de que el comercio con Granada había decaído totalmente y otras zonas, como Montilla, habían ocupado el lugar de la producción vitivinícola en Andalucía Oriental.

Se dispone de los datos de producción de la comarca en el siglo XVIII, a través del Catastro de la Ensenada. La superficie se había reducido a 1.910 fanegas de viña, (396 de buena calidad, 898 de segunda y 616 de tercera) y, se producían unos 230.000 litros en total.

En el año 1798, ante los nuevos impuestos, decrece la producción a 190.000 litros. En los años siguientes, también se sabe de la permanencia de viñedos en la comarca gracias a las Actas Capitulares de 1848, (Mª Teresa Murcia Cano. Archivo Municipal de Frailes, A.M.F. ANEXO I) y a los datos de Contribución de los distintos Ayuntamientos.

Posteriormente, se produjo un importante descenso de la superficie de viñedo existente, atribuible a distintas causas. Una de las más importantes fue la epidemia de filoxera acaecida en 1891, que arruinó a muchos labradores y redujo considerablemente el volumen de vino producido.

La filoxera aparece en España en 1876, detectándose el primer foco en la provincia de Málaga, a pocos kilómetros de la capital, en el lagar de la Indiana, hoy término municipal del Rincón de la Victoria. Desde aquí, se propagó rápidamente por Andalucía; así, en 1883, se detectan focos en la provincia de Granada, en 1888 aparece en los viñedos de Lucena y, posteriormente se extiende por Cádiz, Huelva, Jaén y el resto de Andalucía. Ello provocó que, prácticamente todos los viñedos andaluces, fueran destruidos y se hiciera necesaria la reestructuración de los mismos.

La filoxera provocó la necesidad de utilizar para las nuevas plantaciones portainjertos de vides americanas resistentes a la misma, injertándose posteriormente la vinífera deseada. Por otra parte, tras la guerra civil y en la época conocida como del "estraperlo", la escasez de alimentos provocó el arranque de muchas viñas para sembrar trigo con el que poder hacer el pan, alimento de primera necesidad.

No obstante, la viña no desaparece completamente. Se encuentran datos de superficie de viñedo, por ejemplo Frailes, que en 1932 disponía de 16'5 has. En este municipio se produjo posteriormente un nuevo impulso del viñedo, ya que tras la guerra civil, el ayuntamiento donó algunas tierras a los vecinos del municipio para que las cultivaran y muchos las dedicaron a la viña, (años 30, 40 y 50).

Se dispone de los datos de la producción obtenida en los años 60 en el municipio de Frailes. En el año 1971, fueron elaborados 5.900 litros en este mismo municipio.

En cuanto al número de bodegas, según estimaciones propias a partir del testimonio de las personas del lugar, en los años 50 podría haber en Alcalá la Real más de 13, muchas de ellas con dependencias anexas donde poder tomar el vino.

Viñedos y Bodega Marcelino Serrano® calidad DeGusta Jaen
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